miércoles, 27 de julio de 2011

Podría decir que no me gusta nada de él,
que no me llama la atención y que cuando
lo tengo cerca no sonrío, decir que ya 
no me importa, que cuando lo veo, lo miro 
como a los demás, que no me gusta su sonrisa
ni sus ojos ni la forma en que camina. 
Podría decir que no me hacen gracia
sus tonterías o sus ataques de locura
que no me hace reír. Podría decir que no lo
extraño. Podría decir que ya no lo quiero. 
Podría decirlo, pero.. ¿sabes? sería mentira. 
Nos cuesta ponernos de acuerdo, de hecho,
rara vez estamos de acuerdo. 
Discutimos casi todo el tiempo.
Pero a pesar de nuestras diferencias
tenemos algo importante en común: 
Estamos locos el uno por el otro.